25 abr. 2017

Brécol - Brócoli. 5 razones de peso por las que deberías comerlo


Brécol - Brócoli. 5 razones de peso por las que deberías comerlo

El brécol (o brócoli) es una verdura con propiedades increíbles para la salud: 
  • Tiene efectos anticáncer.
  • Puede detener la artrosis.
  • Mejora la salud del corazón.
  • Protege la vista.
  • Preserva la memoria.

¿Por qué comerlo?

El brécol es una verdura muy curiosa, que recuerda a un árbol en miniatura, y deberíamos rendirnos a sus pies por sus excelentes virtudes para la salud. De hecho, está considerado un “superalimento” clave para nuestra dieta. 

Aquí tiene 5 razones de peso para adorar el brécol: 

Razón nº 1. Es anticáncer 

El brécol contiene en sus hojas numerosos glucosinolatos y una enzima, la mirosinasa. En caso de ataque por una bacteria, la mirosinasa transforma los glucosinolatos en sustancias activas como sulforafano, indol-3-carbinol y el 3,3'-diindolilmetano, que tienen un potente efecto antibacteriano. En el ser humano, el consumo de estos compuestos tiene un efecto beneficioso y protector muy potente. 

El sulforafano es el más preciado, ya que estimula las enzimas encargadas de neutralizar los agentes cancerígenos. Tiene una acción antioxidante y los investigadores piensan que también es antiinflamatorio. 

Para liberar la máxima cantidad de sulforafano posible en su organismo debe masticar bien el brécol. Así activa la mirosinasa en su boca y desencadena la aparición de las sustancias activas. La mirosinasa es también muy sensible al calor, motivo por el que el brécol crudo es mucho mejor para nuestra salud que el cocinado.
El brécol permite reducir el riesgo de padecer cáncer de pulmón, de próstata, de ovarios, de mama (en mujeres menopáusicas), de riñón y de cáncer colorrectal.

¿Qué más se puede pedir?

Numerosos estudios epidemiológicos han comparado el poder anticáncer de las crucíferas (entre las que se halla el brécol) y otras frutas y verduras. Las conclusiones indican que las crucíferas protegen mejor del cáncer y que consumirlas entre 3 y 5 veces a la semana reduce significativamente el riesgo de padecerlo.

Otro estudio demostró que el consumo regular de brécol puede aumentar las probabilidades de sobrevivir a un cáncer de vejiga.

Razón nº 2. Combate la artrosis

El sulforafano es también el compuesto que actúa contra la artrosis.

Investigadores británicos han desarrollado un experimento in vitro e in vivo con células de ratones con artrosis en el que el sulforafano ha demostrado que puede bloquear las enzimas responsables de la destrucción del cartílago.

Se trata de un resultado muy prometedor, y los ensayos clínicos sobre seres humanos ya están en marcha.

Razón nº 3. Es bueno para el corazón

El brécol contiene también un potente flavonoide, el kaempferol. De acuerdo con los estudios, un aporte elevado de este flavonoide conlleva una disminución del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. (16)

Durante un ensayo clínico se estudió el impacto del brécol sobre el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares. Los participantes que habían recibido una ración de brécol a la semana en lugar de 10 presentaban un riesgo cardiovascular más elevado.
Consumir brécol reduce la concentración sanguínea en homocisteína, lo que contribuye a reducir el riesgo de enfermedades del corazón.

Razón nº 4. Ayuda a conservar la vista y la buena salud de los ojos

El brécol es rico en antioxidantes como la luteína y la zeaxantina, que (algo sorprendente) aumentan con la cocción. Estos antioxidantes neutralizan las partículas nocivas que se acumulan en el cuerpo a causa de la contaminación, el estrés y la mala alimentación, y que también intervienen en la reducción del riesgo de cáncer y de enfermedades degenerativas.

La luteína y la zeaxantina protegen eficazmente la retina y la mácula del ojo. Además, ambas reducen el riesgo de padecer cataratas y degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

Razón nº 5. Preserva la memoria

Un grupo de investigadores realizó un seguimiento a 13.000 mujeres de avanzada edad durante 25 años, vigilando su dieta y evaluando sus capacidades cognitivas.

¿Resultado? Las consumidoras de crucíferas (como el brécol) sufrían menos declive cognitivo. 


Cuidado en caso de hipotiroidismo

Todas las verduras crucíferas (entre las que está el brécol) son también llamadas “bociógenas”. Ese nombre viene de la palabra “bocio”, y procede de su capacidad de reducir la absorción de yodo por la tiroides cuando se consumen en grandes cantidades. 

Esto es problemático para las personas que sufren carencia de yodo, las cuales deben vigilar su consumo de crucíferas o aumentar simultáneamente su consumo de productos del mar (ricos en yodo). 

Por eso a veces se desaconseja el brécol en caso de enfermedad de la tiroides. Pero esto es un error, dado que el organismo de quien sigue un tratamiento hormonal tiene todavía menos necesidad de yodo que ningún otro. Esas personas son, de hecho, las más aptas para consumir brécol y beneficiarse de todas sus propiedades. 

Si a pesar de todo le sigue preocupando este tema, sepa que hay una forma muy simple de limitar su exposición a las sustancias bociógenas. Se trata de comer el brécol lo menos cocinado posible, puesto que el brécol crudo no tiene prácticamente ningún efecto sobre la tiroides. 

¿Se puede comer el brécol cuyo color ha pasado a ser amarillento?

Por lo general el brécol hay que comerlo cuanto antes. No espere más de cinco días para hacerlo. Asimismo, elija siempre piezas que cuenten con un follaje denso y oscuro. 

Haga este experimento: guarde un ramo de brécol durante días y verá cómo sus hojas se van volviendo amarillas o de color verde flúor. Eso es señal de que está floreciendo (y es que, de hecho, el brécol se recoge justo antes de su floración). 

Cuando sus hojas empiecen a amarillear todavía resultará comestible, pero estará ya algo marchito y frágil y su tallo duro. Además, en este punto ya pierde su valor nutricional. 

¿Es usted de los que comen el tallo del brécol?

Algunas personas no se comen el tallo del brécol. Es cierto que no resulta tan agradable a la vista y apetecible como el ramo pero, ¿ha notado que cada vez nos venden el brécol con el tallo más y más largo, mientras que su ramillete no aumenta jamás? 

Si usted es como yo, querido lector, y no le gusta desperdiciar más que lo mínimo indispensable de cada alimento, ¡deje de tirar el tallo del brécol y empiece a cocinarlo! 


Ideas para cocinar el tallo del brécol

Pele el tallo para eliminar la piel más dura. Después córtelo en finas rodajas. 5 minutos al vapor son suficientes para cocinarlo. 

El follaje del brécol tiene un sabor más fuerte que el tallo. Esto no es ningún inconveniente, sino más bien lo contrario, ya que el sabor tan particular de sus hojas hace que no case bien con todos los platos. 

En ese sentido, el tallo es mucho más versátil. Tiene un sabor menos pronunciado, más discreto y más próximo al de la col (su “prima”). Puede añadirlo más fácilmente a diferentes platos (sopas, guisos…). 

Idea 1. Ralle el tallo 

Los tallos del brécol pueden ser rallados crudos y después añadidos a cualquier tipo de ensalada con otras verduras ralladas o picadas (zanahoria, remolacha, apio o calabacín rallados y lombarda o col blanca picadas, por ejemplo). ¡Deje volar su imaginación! 

Idea 2. En puré 

Cueza los tallos y el ramo del brécol al vapor. Haga un puré con todo y después añádale queso feta para darle un toque de sabor fuerte y diferente. 

Hay quien sirve este puré con quinua (también conocida como quinoa), con pasta o sobre una tostada. 

Idea 3. En un caldo de verduras o en una sopa 

Lo más simple. Puede cortar el tallo del brécol en cubitos o bastoncitos y reservarlo después para su próximo caldo de verduras o sopa. 

Idea 4. Salteado 

Pique finamente el tallo del brécol, para que resulte más tierno a la hora de comerlo. 

Añádalo a sus salteados (tanto en la sartén como en el wok) de verduras, de setas, de carne de ternera, cerdo o pollo, de gambas… 

Coma el brécol crudo siempre que sea posible

Que ahora yo le diga que lo mejor es no cocinar el brécol, tras haberle dado estas recetas para aprovechar mejor su tallo, puede parecerle incongruente. Pero piense que los seres humanos somos la única especie en la Tierra que cocina sus alimentos. 

Gran parte de las sustancias tan apreciadas del brécol desaparecen con la cocción. De hecho, el brécol cocinado casi no le aportará sulforafano, su sustancia clave. 

Eso sí, afortunadamente la mayoría de las vitaminas del brécol resisten al congelado y al cocinado. 

Si va a cocinarlo, hágalo al mínimo y déjelo al dente. Aquí tiene algunas ideas para consumir el brécol crudo: 

Brécol crudo o cómo multiplicar por 50 sus propiedades 

Una buena forma de hacer una cura de brécol consiste en beberlo en forma de zumo o smoothie. ¡Pero no se lance a ello sin más! Antes tenga en cuenta estos consejos; de lo contrario corre el riesgo de hacer un zumo imbebible. 

El zumo de brécol tiene un sabor muy amargo, sin prácticamente una sola nota agradable. Además, tampoco es fácil obtener un zumo homogéneo. Si usted quiere un zumo fácil de beber y no tiene licuadora, debe utilizar una batidora muy potente. 

Yo le aconsejaría mezclarlo con frutas azucaradas y sabrosas como el plátano. Éste suaviza el amargor del brécol y le da también una textura cremosa al zumo, incluso si su batidora sólo es de potencia media. Cuente con un plátano por cada puñado de brécol (ramas y tallo). Después añada agua hasta obtener la consistencia deseada. 

Finalmente, añada al zumo una cucharada sopera de aceite de lino o de semillas de la planta de la colza virgen. La presencia de materias grasas multiplicará ¡hasta 50 veces! la absorción de antioxidantes como la luteína o la zeaxantina. 

Una deliciosa ensalada de brécol crudo (muy simple) 

Lave y después corte una pieza de brécol en láminas muy finas. Esto hará que el brécol sea más blando y más fácil de comer sin necesidad de cocinarlo. 

Pase por la sartén un poquito de panceta o si lo prefiere un poco de aceite de oliva con champiñones. 

Para el aliño, mezcle aceite de oliva y vinagre de manzana. Después añada sal y pimienta al gusto. 

Mezcle el resultado y añádale unas cuantas nueces y… ¡buen provecho! 

Los brotes de brécol tampoco tienen un sabor muy pronunciado, por lo que podrá añadirlos crudos a sus ensaladas sin mayor problema. Además, aunque no igualen al brécol en sabor, sí lo hacen en el número de propiedades beneficiosas para la salud. 
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Las informaciones contenidas en este boletín se publican únicamente con fines informativos y no pueden ser consideradas como recomendaciones médicas personalizadas. No debe seguirse ningún tratamiento basándose únicamente en el contenido de esta e-letter, y se recomienda al lector que para cualquier asunto relacionado con su salud y bienestar, consulte con profesionales sanitarios debidamente acreditados ante las autoridades sanitarias. 
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